La higiene bucodental debe cuidarse desde la más tierna infancia. Aunque los más pequeños de la casa cambien los dientes de leche por los definitivos, es importante adquirir las rutinas de higiene para, de cara al futuro, tener sentadas las bases de una adecuada salud bucodental. Por eso, además de las costumbres personales diarias, tenemos que plantearnos cuáles son los mejores cepillos dentales para niños, de forma que los medios materiales y herramientas acompañen a los buenos hábitos.

Desde Centros Odontológicos Romano, tu dentista en Alicante, insistimos en que la higiene bucal debe realizarse por parte de los padres hasta que los niños sean autónomos, lo que ocurrirá entre los ocho y los diez años. Antes de la erupción de los primeros dientes es conveniente empezar con la higiene bucal: bastará con hacerlo una vez al día, con una gasa húmeda o un dedal de silicona. Después de la erupción de los primeros dientes habrá que comenzar a hacerlo dos veces al día.

Una vez erupcionen los primeros molares será el momento de pasar al cepillo: uno infantil, sin pasta dental con flúor hasta que el niño aprenda a escupir. A partir de los dos o tres años se podrá utilizar una pasta dental con hasta 500 ppm de flúor, con la cantidad equivalente al tamaño de un guisante.

¿Manual o eléctrico?

Es habitual la duda entre optar por un cepillo eléctrico o uno manual para cumplir con las rutinas de higiene bucodental. A este respecto, hay muchos estudios que concluyen que ambos permiten eliminar la placa con la misma eficacia siempre que la técnica empleada sea buena. Sería recomendable seguir la siguiente rutina:

  • Cepillado matinal, después del desayuno. El niño cepillará sus dientes con un poco de pasta dental fluorada con un contenido de fluoruro adecuado e indicado para su edad.
  • Cepillado nocturno después de la cena. Los padres le hacen el cepillado sin pasta dental, y finalmente el niño terminará el cepillado con una pequeña cantidad de pasta fluorada.
  • Si la comida es en casa, o hay opción de contar con los medios necesarios, un cepillado a mediodía también es conveniente.

Es importante controlar la concentración de flúor en cada pasta dental para adecuar los niveles a la edad del niño. Puede resumirse en distintos escalones:

  • Entre seis meses y dos años, dos cepillados diarios con una pasta de dientes con 500 ppm de flúor y la cantidad similar a un guisante.
  • Entre dos y seis años, dos veces al día con una pasta de dientes con entre 1.450 de flúor y la cantidad de pasta similar a un guisante.
  • Mayores de seis años, dos cepillados diarios con una pasta de dientes con 1.450 ppm de flúor y, de nuevo, una cantidad de pasta similar a un guisante.

Higiene bucodental para niños

Nuestra experiencia como dentistas en San Vicente del Raspeig, entre otras ciudades, nos dice que es sencillo convencer a un adulto de la necesidad de cuidar su salud bucodental, pero los niños pueden en ocasiones no atender a razones. Por ello, es importante hacer todo el proceso lo más divertido posible y adaptado a sus intereses: desde material personalizado hasta canciones infantiles, juegos o historias, hay distintas técnicas a seguir para fomentar la asimilación de los buenos hábitos en los más pequeños.

Podemos usar canciones que hablen de la importancia de lavarse los dientes; libros o soporte audiovisual en los que se pueda observar imágenes y divertidas historias que le ayuden a comprender por qué debe cepillarse sus dientes y qué podría suceder si deja de hacerlo en el futuro.

Por supuesto, crear los rituales es un paso importante: a los niños les encantan los rituales y protestan enérgicamente cuando desaparecen. Hay que pensar con tiempo qué rituales podemos hacer en casa y cómo integrar en él el lavado de dientes, ya sea como juego o como parte de la rutina previa a ir a la cama.

Productos de nicho

Además de un extensísimo mercado de productos enfocados al cuidado de la salud bucodental, que principalmente se centran en adultos, también los niños pueden encontrar un gran surtido de productos de higiene bucodental específicamente pensados para sus necesidades.

Los reveladores de placa, por ejemplo, son unas pastillas masticables, o gotas de un líquido –generalmente de color rosa- que llevan una sustancia denominada eritrosina. Este componente tiñe de rosa las caras de los dientes que siguen con placa, y que por tanto se han limpiado mal, o en las que no hemos invertido suficiente tiempo de cepillado. No son tóxicas ni colorantes, por lo que podemos decir a los niños que son pastillas chivatas para saber si se ha cepillado bien los dientes. La pastilla, conviene destacar, tiñe la placa, pero no la elimina: es un mero señalador.

Pueden utilizarse antes del cepillado, para aprender dónde se localiza y cuánto esfuerzo cuesta removerla, o incluso después del cepillado para valorar la eficacia del mismo. Podemos emplear el revelador de placa como un juego de motivación: por ejemplo, una noche, tras cepillarse los dientes todos los miembros de la familia, usarán revelador de placa: eso demostrará que realmente no se lavan tan bien como piensan.

Tras eso, la familia deberá volver a cepillarse, mirándose en un espejo, de forma que consigan eliminar todo el rosa: así, los niños aprenderán a ir mejorando su técnica de cepillado poco a poco, de una manera dinámica y en familia, lo que supondrá un refuerzo.

Cepillos dentales para niños

Existe una enorme variedad de cepillos dentales para niños en el mercado, con opciones para que cualquier gusto, preferencia o necesidad quede satisfecha. Los cepillos infantiles deben tener cerdas de nylon con puntas redondeadas, consistencia suave y buen estado de uso, renovándolo aproximadamente cada tres meses.

El cabezal del cepillo tiene que ser de un tamaño acorde con la edad, por lo que en el caso de un niño, será pequeño. Los cepillos con cabezal pequeño y mango largo facilitarán el proceso, especialmente a los padres que todavía cepillan los dientes a sus hijos pequeños.

Hoy en día, además, el público infantil también puede encontrar cepillos eléctricos en el mercado, cuya correcta utilización facilitará la eliminación de la placa dental. Para ello, es indispensable que el niño esté motivado y tenga un estímulo para cepillarse los dientes. Por eso, muchas veces, el cepillo eléctrico (por ser ‘la novedad’) aumenta su uso durante un tiempo.

Por tanto, lo podrá usar cualquiera, siempre y cuando su uso se realice correctamente: el cabezal deberá ser infantil, y el cepillo deberá tener una velocidad de giro y vibración adecuadas para su edad.

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