Los caninos son dientes sumamente importantes en la dentición. Juegan un papel muy relevante en la estructura facial, la estética, el desarrollo del arco facial y la oclusión. Sin embargo, en estos dientes pueden surgir contratiempos que impidan su correcta erupción: estos dientes son los que con más frecuencia quedan retenidos, solo por detrás de las conocidas muelas del juicio, algo que ocurre en un 2% de la población y que tiene el doble de afectación en mujeres que en hombres.

Normalmente, los caninos incluidos son los maxilares (superiores), y esta inclusión suele darse quedando éstos por detrás de los dientes, en la zona del paladar, aunque también puede darse la situación en otras localizaciones. Esto ocurre debido a que son de los últimos dientes en erupcionar y, además, tienen un largo recorrido a realizar, por lo que surgen alteraciones en su trayecto. Los factores que pueden afectar son:

  • Locales: falta de espacio, fallo en la reabsorción del diente temporal, pérdida temprana del diente temporal o quistes.
  • Sistémicos: deficiencias endocrinas o irradiación, entre otros.
  • Genéticos: hereditarios, malposición del germen. 

El tratamiento de este tipo de alteración debe realizarse con un enfoque multidisciplinario por parte de ortodoncistas y cirujanos. Puede consistir en la recolocación de los caninos incluidos en el arco dentario o, por contra, su extracción cuando no existan condiciones favorables.

Por todo ello, el diagnóstico debe ser precoz, clínico y radiográfico. Sospecharemos de esta anomalía principalmente cuando encontremos un retraso en la erupción de los caninos permanentes o una retención de los caninos temporales más allá de los 14-15 años.

El no tratamiento de los caninos incluidos puede provocar diversos problemas. Desde alteraciones en los dientes adyacentes hasta formación de quistes, dolor y reabsorciones internas o externas, tanto de los caninos como de los dientes vecinos.

Diferentes soluciones

¿Cuándo se opta por la exodoncia? ¿Cuándo se opta por la recolocación? Ante todo, tenemos que entender que el canino es un diente con un gran valor tanto estético como funcional, por lo que nuestra primera intención debe ser recolocarlo en la arcada dentaria. Sin embargo, hay diferentes factores que pueden llevarnos a pensar en la extracción como mejor alternativa terapéutica. 

  • Anquilosis del diente (fusión de la raíz del diente con el hueso que lo rodea.
  • Si el canino sufre de patologías como reabsorciones, quistes o infecciones.
  • Si la impactación es muy severa y su camino eruptivo está imposibilitado.
  • Si la oclusión es aceptable con el primer premolar en la posición de canino.
  • Si el paciente no está por la labor de someterse a ortodoncia.

Una vez tenemos claro que el canino se puede reconocer, se procede a su tracción ortodoncia. Para ello, el cirujano descubrirá el diente, levantando la encía y eliminando el hueso necesario para descubrir la corona del diente. Una vez descubierto, se le adherirá un botón o bracket que irá anclado al arco ortodóncico, desde donde se ejercerán fuerzas de tracción según consideración del ortodoncista.

Dependiendo de la posición del diente y del criterio médico se realizará la tracción mediante una ventana en la encía, donde se verá el diente y el botón o, por contra, la tracción discurrirá por debajo del plano mucoso.

Artículo escrito por el doctor Gilberto Pascual, especialista en Centros Odontológicos Romano. 

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