El dolor de dientes es algo que habitualmente afecta a las personas, y un mal genérico con el que los pacientes se presentan en nuestras clínicas en busca de una solución. Los dientes pueden doler por muy diversos motivos: desde una simple caries hasta una enfermedad periodontal -que provoca pérdida de hueso y movilidad de los dientes-, fracturas por traumatismos o, como en este caso, un diente fisurado.
En esta ocasión, una de nuestras pacientes habituales vino a consulta con un fuerte dolor en el canino superior izquierdo. Tras una exploración radiográfica, pudimos observar que la pieza en cuestión estaba endodonciada, es decir, que no había un nervio vital que pudiera causar ese dolor.
Para tener un diagnóstico más certero, optamos por tomar un TAC y realizar a continuación una prueba de contraste, ya que es muy común que las piezas endodonciadas sufran fisuras, las cuales provocan dolor e infección como sintomatología principal.
Tras estas pruebas, el diagnóstico era claro: un diente fisurado. Concluimos que el colmillo estaba fisurado, por lo que el tratamiento elegido para solucionarlo fue la extracción de la pieza en cuestión. Una vez retirado el diente, y siguiendo un protocolo de regeneración ósea, se procederá a recuperar el canino superior izquierdo con un implante dental.
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