Los tratamientos odontológicos, en muchas ocasiones, no empiezan ni terminan con la visita a la clínica. Cuando se produce una extracción dental hay un proceso de reabsorción y remodelación en el hueso que soporta el diente. Cuanto mayor es el tiempo que pasa desde la extracción dental, mayor es esta reabsorción y, por lo tanto, mayores serán las complicaciones que pueden surgir a la hora de reponer este diente mediante implantes dentales. La elevación de seno maxilar puede ser una solución para determinados casos.

En la zona de los molares y premolares maxilares existe una peculiaridad añadida: la proximidad de las raíces de los dientes a una estructura anatómica llamada seno maxilar. El seno maxilar es una cavidad de aire que tenemos en el cráneo y que forma parte de una serie de estructuras llamadas senos paranasales.

El seno está tapizado por una membrana de tipo respiratorio que comunica con las fosas nasales a través de un orificio llamado ostium, por lo que cada vez que respiramos, parte del aire se va a estos senos. Las funciones que cumplen estos senos son varias: calentar el aire y humidificarlo, dar resonancia a la voz y hacer el cráneo más ligero. 

Hay ciertos casos en los que no hay suficiente disponibilidad ósea como para colocar implantes de forma convencional. Puede darse en las siguientes situaciones:

  • Por proximidad de los ápices de los dientes al seno.
  • Por una patología periodontal previa.
  • Por una atrofia ósea severa.
  • Por neumatización del seno durante el transcurso del tiempo tras la exodoncia de los dientes. 

Búsqueda de alternativas

En estos casos, nos debemos plantear técnicas alternativas para ganar suficiente altura ósea para que nuestros implantes queden totalmente rodeados de hueso. Esta técnica se lleva utilizando hace más de 40 años y se conoce como elevación de seno maxilar. Es una técnica con muy buen resultado y una baja tasa de fracaso.

Como en tantos otros tratamientos, el estudio previo, en este caso del seno, es fundamental. Se realiza mediante un estudio radiológico con un CBCT, donde podremos observar la anatomía del seno, si se encuentra en un estado de salud óptimo para la realización de la cirugía, así como de la altura de hueso residual remanente. Esta última característica es la que mercará la técnica escogida, así como el número de cirugías requeridas.

Si nos encontramos ante una altura de unos 5-6 milímetros, podremos optar por una técnica de elevación de seno cerrada o de Summers. Esta técnica consiste en la elevación del suelo del seno entre 3 y 4 milímetros mediante unos pequeños golpes con unos instrumentos llamados osteotomos, a través del mismo orificio donde iría colocado el implante.

La ventaja de esta técnica es la menor morbilidad que presenta, así como que el implante se coloca de forma simultánea, pudiendo acortar los tiempos de curación y, por tanto, también los plazos de la colocación de la rehabilitación protésica. 

Poca altura restante

Cuando nos encontramos delante de una altura residual menor o igual a 5 milímetros, optaremos por una cirugía de elevación de seno con ventana lateral. Este procedimiento consiste en hacer una ventana ósea a la pared lateral del seno. Una vez tenemos la ventana, retiramos la pared de hueso y tendremos expuesta la membrana del seno, que mediante unos instrumentos específicos levantaremos hasta lograr la altura ósea pertinente para nuestro implante y que rellenaremos de hueso.

Dependiendo de la altura de hueso y la calidad de éste, se puede realizar la técnica con colocación de implante simultáneo o, por contra, de forma diferida. Todo dependerá de si podemos conseguir estabilizar de una forma consistente el implante en los pocos milímetros hueso remanentes.

Tanto en la elevación de seno maxilar cerrada con con la ventana lateral se introduce hueso para mantener el espacio ganado. Este hueso normalmente es de origen animal, aunque también se puede obtener del mismo paciente. La ventaja del hueso de origen animal (xenoinjerto) es la menor morbilidad y el menor proceso de reabsorción.

El tiempo de curación habitual de la elevación de seno maxilar es de entre 6 y 9 meses en los procedimientos de ventana lateral, en la técnica cerrada se pueden acortar esos tiempos según la altura ósea remanente.

Artículo escrito por el doctor Gilberto Pascual, especialista en Centros Odontológicos Romano.

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