Más allá de los problemas que afectan puramente a los dientes, nuestra salud bucal depende de distintos factores y partes de nuestro cuerpo. Uno de los puntos clave es la articulación temporo-mandibular: un conjunto móvil de dos articulaciones que se mueven de manera sincronizada en la cabeza y que nos permite llevar a cabo actos tan cotidianos como abrir la boca o masticar.

Es posible que esta articulación sufra trastornos. Ese trastorno es una combinación de tensión muscular y problemas anatómicos dentro de las articulaciones, en las que también interviene un componente psicológico. Distintas revisiones indican que una de cada dos personas sufre, en algún momento, una disfunción del sistema temporo-mandibular, y que aproximadamente un 7% de la población sufre un trastorno bucofacial causante de dolor facial y mandibular.

¿Qué síntomas causa esta patología bucodental?

Los síntomas de estos trastornos pueden ser evidentes: dolor de cabeza, sensibilidad a la presión de los músculos masticatorios y chasquido o bloqueo de la articulación. El dolor, en ocasiones, parece manifestarse más en las proximidades de la articulación que en el núcleo de la misma, e incluso estas alteraciones pueden dar pie a dolores de cabeza recurrentes que no responden al tratamiento habitual. Entre estas señales, además, pueden encontrarse síntomas como ruido articular, debilidad de los músculos masticatorios y articulares, dolor, limitación o disminución en la gama de movimiento de la mandíbula.

Prevención de problemas mandibulares

Respecto a los problemas que puedan surgir en la articulación temporo-mandibular, como en cualquier otro ámbito, lo ideal es la prevención. Como consecuencia de apretar o rechinar los dientes, vemos desgaste en los dientes superiores e inferiores en un proceso conocido generalmente como bruxismo, que puede ocurrir tanto de día como de noche y en el que están involucrados algunos o todos los dientes, aunque el más severo ocurre generalmente por la noche, mientras se duerme.

La presión adicional que obliga a los dientes a juntarse se llama apretar. Los apretados pueden hacer que los dientes tengan micro fracturas y que los empastes o coronas fallen, por lo que la prevención es básica para evitar llegar a eso. El protector de mordida o férula de descarga se usa para proteger las superficies de los dientes del rechinamiento y permite que las presiones de apretamiento se distribuyan uniformemente sobre todos los dientes.

Se reduce así la cantidad de presión que se aplica a las articulaciones y pueden ayudar a reducir la hinchazón y el dolor en las articulaciones. La forma del protector de mordida puede diseñarse para modificar temporalmente la posición de las articulaciones a fin de fomentar la cicatrización, y el diseño de la articulación permite que los músculos muevan la mandíbula a una posición donde el mayor número de dientes está en contacto.

Cómo fortalecer la articulación temporo-mandibular

Además de las medidas preventivas que podamos tomar, el fortalecimiento de la articulación es una de las mejores formas para aplacar cualquier problema. La causa del dolor que experimentan los pacientes que visitan Centros Odontológicos Romano con este tipo de síntomas puede deberse a la compresión nerviosa por contracción del músculo de forma patológica.

Las técnicas de fisioterapia pueden ser una ayuda para solucionar el dolor, consiguiendo la relajación del músculo que puede provocar esa compresión. Debido a que el bruxismo es un trastorno de origen multifactorial, su tratamiento debe ser abordado de forma que englobe diferentes aspectos etiológicos: muchos estudios hablan de férulas oclusales o tratamientos farmacológicos, pero el número de hallazgos que hablan de la fisioterapia es escaso.

Varios estudios actuales, sin embargo, hablan de diferentes opciones fisioterapéuticas para tratar el bruxismo, incluyendo la electroterapia, el masaje, manipulaciones o punción seca, entre otros: la elección de una técnica u otra para solventar problemas en la articulación temporo-mandibular dependerá del paciente y del tipo de afectación que tenga.

Opciones terapéuticas

La articulación temporo-mandibular es una de las más complejas del cuerpo humano: se ubica justo debajo de los oídos, y está sometida a una gran presión durante la masticación. Esta compleja conformación permite explicar la mayor probabilidad de que se produzcan disturbios en ella a lo largo de la vida, desde chasquidos y crepitación hasta incapacidad para abrir la boca, dolores de cabeza y oídos, molestias dentales y distintos tipos de dolores faciales.

Los problemas más graves relacionados con esta articulación tienen que ver con la forma en la que los dientes se juntan, ya que pueden requerir el reposicionamiento ortodóncico de las piezas dentales. La cirugía de la mandíbula, además de la ortodoncia, puede ser otra solución, aunque el bruxismo a largo plazo puede provocar la necesidad de una restauración extensa de los dientes, que con frecuencia habrá que proteger también con un protector de mordida.

Ante cualquier síntoma, en Centros Odontológicos Romano en cualquiera de nuestras clínicas de Alicante, San Juan y San Vicente contamos con el mejor equipo humano y con todos los medios materiales e infraestructuras necesarias para analizar tu caso, dar un diagnóstico y valorar las mejores soluciones. Consulta siempre con un especialista.

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