Cuando las personas alcanzan la tercera edad, es frecuente y necesario que las revisiones y el cuidado de la salud se extremen. El cuerpo se vuelve más débil, algunas de las funciones se deterioran y la prevención se vuelve una necesidad. El estado de los dientes en la tercera edad va al hilo de otras patologías en esa etapa de la vida, y por supuesto hay que conocer ciertas realidades y estar al tanto de las cosas importantes.

Una de las máximas al hablar de dientes en la tercera edad suele ser pensar que todo el mundo está abocado a llevar una dentadura postiza a partir de determinada edad. En Centros Odontológicos Romano creemos que es posible evitar la dentadura postiza, pero para ello es básico que el paciente haya llevado una continuidad de revisiones y tratamientos –todo lo que su boca haya necesitado- a lo largo de su vida.

Encontrar hoy en día ese perfil de paciente, anciano y con la totalidad de sus piezas dentales en la boca, es difícil. Antiguamente no primaba el concepto conservador hacia las muelas que dolían: se extraían directamente. Ahora, la formación en especialidades como la periodoncia o la endodoncia, por no hablar de la implantología, hace que lo que antes era impensable y se solucionaba por la vía rápida tenga ahora una respuesta más allá de la exodoncia y las prótesis parciales.

Pese a todos los avances, los dientes en la tercera edad siguen siendo una preocupación: la sociedad, en general, ha adquirido una mayor concienciación hacia el cuidado de la boca, que ha llegado también a pacientes de edades avanzadas que se niegan a continuar con las incómodas y tradicionales prótesis de quita y pon. Esas prótesis dificultan la masticación y deglución de los alimentos, por lo que es preferible optar por tratamientos fijos o implantosoportados, que ayudan a mejorar considerablemente la calidad de vida.

Problemas específicos en los dientes en la tercera edad

Además de los problemas que pueden afectarnos durante toda nuestra vida, los dientes en la tercera edad están expuestos a patologías específicas.

  • Gingivitis o periodontitis. Más común en dientes naturales (propios del paciente) y prótesis fijas (coronas y puentes) de años, en los cuales se hayan filtrado restos que a su vez provocan caries importantes. Por el paso del tiempo, en este tipo de restauración, es muy común que la encía se retraiga quedando un espacio entre la terminación de la estructura de porcelana y la propia encía, por donde pueden penetrar todo tipo de bacterias destruyendo cuanto encuentran a su paso.
  • Boca seca. Es un síndrome también llamado comúnmente ‘síndrome de lengua ardiente’. Los pacientes que lo sufren notan cómo la saliva deja de humedecer y mantener hidratados los tejidos blandos de la boca, paladar y lengua (sobre todo esta última) con lo cual desarrollan una sequedad intensa que les impide formar un buen bolo alimenticio. Eso provoca que la comida se trague casi entera y se obliga al estómago a realizar doble trabajo, lo que puede dar pie a problemas estomacales. Otros síntomas son el dolor, ardor, malestar o heridas producidas en la lengua por la nula presencia de saliva, haciendo que las prótesis rocen en la parte interna de carillos, lengua y encía en general.
  • Reabsorciones óseas. Con los años, el hueso tanto del maxilar como de la mandíbula se va reabsorbiendo, dejando más holgadas las prótesis que no están fijas al propio hueso mediante implantes (llamadas prótesis removibles), se desadaptan y comienza el suplicio del paciente por encontrar el mejor tratamiento, puesto que se ven mayores para someterse a una cirugía (en muchos casos mínimamente invasiva) y este error les obliga a continuar con incómodos aparatos que se mueven.
  • Desgaste de los dientes. Los dientes en la tercera edad se desgastan más. Es, básicamente, un bruxismo prolongado en años, por lo que sin uso de férula de descarga es capaz de minimizar la altura de los dientes y muelas hasta el punto de dejar expuestas las capas más internas, notando sensibilidad.
  • Movilidad de piezas dentales. Es una consecuencia de la periodontitis sin tratar, que provoca que los dientes pierdan su sujeción natural, por lo que los pacientes acuden a la clínica para que se les extraigan las piezas.

Cómo mejorar la calidad de vida

Para que los dientes en la tercera edad no sean un suplicio, lo primero a lo que debemos prestar atención es al funcionamiento de la cavidad bucal (aparato estomatognático), que es la primera parte del proceso de digestión. En ella, si no somos capaces de triturar adecuadamente el bolo alimenticio (proceso en el que participan de manera importantísima absolutamente todas las piezas dentales), tragaremos la comida casi entera, provocando que nuestro estómago realice el doble de trabajo teniendo que disgregar dicho bolo y mezclándolo con los ácidos estomacales.

De ahí la suma importancia de no tener ni una de nuestras piezas de menos, sobre todo si tratamos de autoconvencernos de que no es un problema estético si es un diente que no se ve. Un diente menos es una superficie básica menos con la que contar para triturar.

Beneficios del cuidado dental en la tercera edad

Muchos problemas de estómago en la tercera edad podrían resolverse con una completa y adecuada dentición, que a su vez aporta estética y rejuvenece el aspecto de nuestros mayores. Eso reportaría beneficios añadidos, como la capacidad de relacionarse con mayor soltura, viajar y no tener problemas para salir a comer o cenar fuera de casa, lo que implicaría una mayor integración social independientemente de las limitaciones de la edad.

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¿Se cuida los dientes la gente mayor?

Dependiendo del perfil de la persona. Si la vida social es activa, las personas de la tercera edad suelen cuidarse más independientemente de su edad. Por el contrario, quienes tienden a refugiarse en sus hogares, a veces prefieren perder piezas dentales a intentar conservarlas.

No hay que obviar que en esta etapa entran en juego las pensiones: las hay más altas, que permiten tener acceso a tratamientos más completos fijos sin ayuda de familiares, pero también el caso opuesto: pensiones básicas que obligan a pacientes de avanzada edad a conformarse con prótesis básicas.

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